jueves, junio 03, 2010
miércoles, mayo 12, 2010
domingo, mayo 09, 2010
Sexo
raíces aladas de la noche larga abrazada
al remolino
oscuro y fuerte
tu cuerpo dormido
polvos iridiscentes sobrevuelan
sobre
cada pétalo de piel
tocarte:
si el olfato mezclara lo tuyo
con mis sueños de cuerdas de guitarra en el viento
sus colores empujados dentro
de lo profundo
y el deseo?
en tu hocico de tigres jugando
en la nieve
treparte
en el celeste beso de darte por segundos
todo.
al remolino
oscuro y fuerte
tu cuerpo dormido
polvos iridiscentes sobrevuelan
sobre
cada pétalo de piel
tocarte:
si el olfato mezclara lo tuyo
con mis sueños de cuerdas de guitarra en el viento
sus colores empujados dentro
de lo profundo
y el deseo?
en tu hocico de tigres jugando
en la nieve
treparte
en el celeste beso de darte por segundos
todo.
sábado, mayo 08, 2010
animalidad
martes, marzo 09, 2010
viernes, enero 22, 2010
canción
***
bebo el sumo zumo de raíces aladas
pido permiso para entrar,
dentro de las luminosas ofrendas del bosque
pido permiso para entrar,
dentro de las luminosas ofrendas del bosque
***
martes, enero 19, 2010
sábado, diciembre 05, 2009
miércoles, noviembre 18, 2009
martes, octubre 20, 2009
sábado, septiembre 26, 2009
virginia woolf in me

...Lo asombroso es que voy vestida,
que en este momento estoy sentada entre sólidos muebles.
En realidad, si queremos comparar la vida con algo, hemos de recurrir al símil de ser lanzados por el túnel del metro a cien kilómetros por hora, para aterrizar en el extremo opuesto sin una sola horquilla en el pelo. ¡De ser arrojados a los pies de Dios completamente desnudos! De rodar patas arriba por las praderas de asfódelos como esos paquetes de papel marrón que se deslizan por el tobogán de la oficina de correos! Con el cabello al viento, como la cola de un caballo de carreras. Sí, eso parece expresar la rapidez de la vida, el perpetuo deterioro y
la perpetua reparación; todo tan fortuito, tan sin sentido.
Y luego la vida.
Y luego la vida.
Ese lento arrancar gruesos tallos verdes para que el cáliz de la flor,
al inclinarse, nos inunde de luz púrpura y roja. ¿Por qué, a fin de cuentas, no habríamos de nacer allí como nacimos aquí, indefensos, mudos, incapaces de ver con claridad, buscando a tientas entre las raíces de la hierba, entre los dedos de los pies de los Gigantes?
En cuanto a decir lo que son árboles, lo que son hombres y mujeres, o si es que existen tales cosas, no estaremos en condiciones de hacerlo hasta pasados más o menos cincuenta años. No habrá sino espacios de luz y de tinieblas, cruzados por gruesos tallos, y tal vez más arriba, manchas en forma de rosa de un color impreciso -rosas y azules pálidos-, que se volverán más nítidas con el paso del tiempo, se convertirán en ...
no sé en qué ...
martes, septiembre 22, 2009
aya takano el río y yo

La manta echada,
entre el techo celeste y mi cuerpo
se arremolinan sonidos pequeños y largos
como melenas
si estarían sueltas al viento.
La tarde abre los ojos
el cielo tan solo parece quieto
¿lo ves adentrarse sin cesar
hacia el ritmo inconfundible de la galaxia?
El barco esta anclado y las tortugas
subirán desde el silencio oscuro
hasta esta superficie
y así encontrarnos en la mirada:
la vida saluda a la vida
Lo belleza respira,
un anhelo profundo;
la tristeza
no me inquieta mas
ni menos
que la alegría.
bañándose en los sonidos imperceptibles,
en los surcos de espuma,
bañándose en los sonidos imperceptibles,
en los surcos de espuma,
murmullos de la terde que transcurre.
Entre los pliegues cálidos de la siesta
el llamado de la jauría me despierta:
La galaxia es ahora un telón de fondo,
y el barco abandona el ancla
para sumergirse en el viento
Entre los pliegues cálidos de la siesta
el llamado de la jauría me despierta:
La galaxia es ahora un telón de fondo,
y el barco abandona el ancla
para sumergirse en el viento
encendido.
desde la pequeña lámpara de Aladino
surge la tormenta
Y la tarde cierra sus ojos hasta esconderse
Y la tarde cierra sus ojos hasta esconderse
del todo.
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